Superclásico a la uruguaya

En un partido friccionado y con poca calidad futbolística, River venció 1 a 0 a Boca en el primer partido de los octavos de final de la Copa Libertadores

En la previa del encuentro, se presumía que River iba a tener la iniciativa en el juego y Boca, más que nada, apostaría al contraataque. Marcelo Gallardo dispuso un 4-4-2 como sistema táctico, mientras que los xeneizes salieron a jugar con un lineamiento similar al de River, solo que Nicolás Lodeiro en vez de desempeñarse como volante, también podía proyectarse como punta por la izquierda.

Como decía el Coco Basile: “un director técnico puede establecer un sistema de juego pero en el partido los jugadores se mueven”. Esta frase tan práctica como cierta puso sede en el Monumental. River fue, practicamente, avasallante con dos jugadas claras: una situación de gol generada por Teófilo Gutierrez (más activo que en el anterior clásico) y una de rebote que le quedó a Ramiro Funes Mori y que pasó cerca del travesaño de Agustín Orión. Boca estuvo desordenado y fuera de órbita en el área de operaciones del mediocampo. Esto fue fruto de la presión ejercida por los “players” de Gallardo. Tanto Fernando Gago como Pablo Pérez no estuvieron dúctiles con la pelota ni mucho menos para la creación. Esto también interfirió en el trabajo de Nico Lodeiro que, en ese trayecto del juego, se mostró en un bajo nivel. Párrafo aparte para el “Terminator” de los clásicos: Lionel Vangioni que le hizo una falta fuera de lugar a Gago y que era para que se vaya a las duchas. Sin dudas Leonardo Ponzio significó la estabilidad de River por que aportó marca y criterio para administrar el balón.

El segundo tiempo se inició con una llegada clara de Calleri. Parecía gol del ex All Boys, pero Marcelo Barovero le detuvo el remate. Boca tenía la intención de ser más incisivo en el ataque y cambiar la imagen del primer tiempo. En un tramo del partido, se dio el show de las patadas y,de esa manera, se abrió el telón del superclásico hablado. Carlos Sánchez y Fernando Gago fueron los intérpretes. El uruguayo le pegó un topetazo al cinco de Boca. Luego “Pintita” le pasó factura e inmediatamente Sanchez reaccionó, ligando así una amarilla. El golpe de efecto lo concretizó la plantilla riverplatense por un penal que le cometió Leandro Marín a Gonzalo “Pity” Martínez. El uruguayo Sánchez fue el encargado de darle la primera alegría a River a los 82 minutos del complemento. En el epílogo del cotejo, Teo Gutierrez recibió la roja por un “planchazo” en perjuicio de Guillermo Burdisso. De esa manera culminó un nuevo capítulo del clásico, esta vez con resabios de fricción y un buen gol de penal. 


Fuente: vo-ve.com 

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