Política internacional: los conservadurismos vs los innovadores políticos

La llegada de Donald Trump al poder estadounidense sólo confirmó lo que se venía vaticinando: el arribo de la extrema derecha (tendencia que se viene replicando no sólo en la nación capitalista, sino también en Francia). Atrás quedó la época de la Revolución Francesa: la libertad, la igualdad y la fraternidad, pensada por los filósofos de la Ilustración como Jean Diderot, Montesquieu, entre otros. Marine Le Pen llegó para quedarse y arrastrar a Francia a una suerte de “Década Infame” de la historia y dejar atrás los gobiernos ejemplares de Francois Mitterrand y Jacques Chirac.

Por otro lado, y algunos expertos lo tildan de falso progresismo, es la propuesta presentada por el Premier canadiense, Justin Trudeau. A mi modo de ver y más allá de que proviene de una familia adinerada de Canadá, supo canalizar las demandas de cada uno de los sectores. Este joven político impulsa, de acuerdo a mi punto de vista, el liberalismo en su máxima expresión: salud, educación, diversidad cultural y sobre todo una buena oratoria y buen feedback con la comunidad política canadiense. En otras palabras, Sartori diría que su asignación imperativa de valores tuvo un gran resultado en el electorado canadiense. Estos son los políticos innovadores y que buscan algo distinto, algo totalmente diferente y menos limitado que la derecha y la izquierda (terminología añeja y anticuada para los tiempos de Globalización que corren).

En un lugar casi recóndito, aparece el Papa Francisco. Su figura como Jefe de Estado creció a pasos agigantados, fruto de un gran trabajo de sus asesores en política internacional. ¿Cuales fueron los logros del Pontífice? Lograr armonizar los intereses de los grandes monstruos de la política internacional como Estados Unidos y Rusia. ¡Si! Hay que saber doblegar al ajedrecista Vladimir Putin y en su momento al carismático Barack Obama. El otro logro del Sumo Pontífice fue haber logrado un acercamiento con Cuba, algo que pretende destruir el chico de la destrucción llamado Donald Trump.

El escenario internacional no se detiene allí: se esperan que los marxistas o neomarxistas esbozen una reacción para que, de esa manera, se erijan en una voz crítica de la Globalización (Entiendase proceso político, cultural, económico y social). Así lo entiende Zizek.

En definitiva, el progresismo pelea, como cuales boxeadores en un ring, frente a frente con el conservadurismo político. ¿Quien ganará? La respuesta se develará en todo el desarrollo del 2017. 

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