Los Simpson: de serie televisiva a ícono cultural

Este domingo comienza la temporada 27 de estos entrañables personajes amarillos por la cadena FOX

Por Sebastián Aguilera | BLOG “KABOOM – HISTORIETAS Y MÁS

Los Simpsons es una de esas series de televisión que nos hacen sentir cómodos cuando hacemos zapping. Por más que no nos detengamos a verlos, representa espacios que nos son familiares como El Chavo del ocho o Casados con hijos que nos agrada (o no) que estén.  En sus veintinueve años de existencia, estos seres amarillos de ojos saltones marcaron un suceso cultural tan grande, que incluso ayudó a romper el preconcepto de “la animación es sólo para niños” y favoreció al nacimiento de un mercado de sitcoms animados para adultos como Padre de Familia y South Park.    

Veintiséis temporadas, una película y una pretemporada suponen altibajos en calidad. Convengamos que en toda serie longeva hay temporadas o etapas que terminan en el ostracismo. Los fans las revisan en busca de esa gema que merece ser descubierta, sin embargo, los resultados son por lo general fútiles. Allá están las tiras de los ochenta de Peanuts (Snoopy y Charlie Brown), la temporada veinticuatro de Doctor Who clásico, y por supuesto las temporadas veintiuno a veinticuatro de Los Simpsons. Tuvieron momentos destacables, buenos chistes y muchas veces los invitados se lucieron. El gag del sillón, que cambia al final de todas las introducciones, destacó en originalidad. Sin embargo, estas temporadas no llegan a ese nivel de las primeras en el que la serie se convirtió en un ícono de la cultura televisiva. Entonces era una combinación de chistes geniales que iban de lo abstracto y el humor físico a unos muy inteligentes con guiños culturales. También estaba el drama de una familia atípica pero que luchaba por estar unida y salir adelante sin importar lo que pasara. Incluso Homero, ese tonto querible, se convertía en un jefe de familia cuando la situación lo ameritara.

Los primeros guionistas definieron y le dieron identidad a la serie. Prácticamente la reinventaron después de esa pretemporada que se emitió en El Show de Tracey Ullman. Jon Vitti, Al Jean y sobre todo, John Swartzwelder lograron que esos personajes sean queribles y evolucionaran. Las historias eran simples, pero tan bien explotadas y trabajadas que se convertían en una línea argumental fuerte en la que la sucesión de gags se volvía algo natural y lógico. Tras su partida en la temporada quince, la serie tuvo un descenso notable en calidad. También perdió muchos de los elementos que le daban su identidad de familia disfuncional y unida. Apostaron al chiste fácil, la historia simple y a convertir a los personajes en parodias de sí mismos al exagerar esos rasgos que dan lugar a los gags, por ejemplo, la estupidez de Homero. La apuesta de los productores iba por los invitados famosos y el chiste del sillón. Sin embargo, episodios como “Un bloque como yo” y “El día que la tierra fue cool” son edenes que salvaron a la serie de la cancelación. Las dos últimas temporadas también fueron más que correctas y prometen sorpresas para la que se estrena este domingo. Habrá que ver.

Como toda franquicia, los Simpsons saltaron a otros medios como videojuegos, cómics y algo curioso, se convirtieron en memes (entre otras cosas chistes que utilizan emoticones y elementos de la cultura de popular). El repertorio de chistes y bromas aplicables a gastadas de Los Simpsons es enorme. Incluso parece haber uno por cada situación o tema de los que se pueda parodiar. En las redes sociales hoy se las usan, entre otras cosas, para temas de actualidad como el choque protagonizado por Chano Charpentier e incluso llegan a temas políticos como la detención de Lázaro Báez. Parece que hay algo de la serie para usar en cada cosa de la que queramos reírnos. Basta un poco de imaginación y saber qué momento de la serie usar para que tengamos un meme digno de viralizarse. Incluso parece que lo que ese “Simpsons lo hizo” que Dougie repitió tantas veces en un episodio de South Park (llamado justamente Simpsons ya lo hizo) es cierto.

Si bien lo que más se emite de Homero y familia son repeticiones de las primeras temporadas, hay que darles una oportunidad a las nuevas, que tal vez sean tan geniales como una buena cerveza Duff. Mirar cualquier episodio de Los Simpsons representa una muestra de buen humor hasta en los más flojos. No solamente se ríe de la sociedad norteamericana, sino al igual que Mark Twain, se mofa de la condición humana y sobre todo de la estupidez. En caso de que no cause gracia, es un buen recordatorio de esas falencias que tenemos como seres pensantes  y esos elementos que tenemos que mejorar en nuestro ser.

Los Simpsons hace tiempo que son mucho más que una serie, son un ícono a la cultura televisiva y popular que tenemos que disfrutar siempre que podamos.

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