Evitar el estrés: el gran reto del siglo XXI

En una sociedad acelerada y descartable como la que vivimos hoy, es de valientes preguntarse si realmente existe una estabilidad entre lo que hacemos, pensamos y sentimos. ¿Te tomás un tiempo para leer un buen libro, escuchar un Cd de música que te relaje? ¿Haces alguna actividad recreativa al aire libre con tu familia y/o amigos?

Para muchos especialistas, el siglo XXI está marcado -en cuanto a diagnósticos médicos- por casos de estrés, depresión, ansiedad, trastornos obsesivos compulsivos (TOC), entre otros. Enfermedades psicosomáticas que pueden acarrear males físicos y hasta enfermedades terminales.

La Medicina Psicosomática (factores psicológicos con influencia sobre las enfermedades) toma en cuenta las emociones, las considera y las analiza desde un enfoque terapéutico, el cual engloba la totalidad de los procesos integrados entre los sistemas somático, psíquico, social y cultural. Muchas veces nos dirigimos a nuestros especialistas de confianza seguros que la dolencia es física: por ejemplo traumatismos, diabetes, enfermedades gástricas, alergias, enfermedades endocrinas, cáncer, etc.  Sin embargo, recientes investigaciones demuestran que los factores psicológicos pueden desempeñar un papel importante tanto en la aparición como en el mantenimiento de algunas enfermedades.

¿Crees que te está pasando?

¿Qué es estar sano hoy? Una persona sana es aquella que disfruta de bienestar físico, mental y social. Así lo define la Organización Mundial de la Salud. Podemos reflexionar que la visión que se tenía sobre estar enfermos hace diez años es muy diferente a la actualidad. Estamos en una sociedad volátil, rápida, marcada por la velocidad y la agilidad de la multifuncionalidad.

No tener trabajo, no tener plata para pagar el alquiler o no poder ayudar a nuestros hijos nos produce ansiedad e incertidumbre. ¿Te pasa? Una persona ansiosa aprieta sus manos, mandíbulas o músculos y -muchas veces- no está ni respirando, lo que genera más tensión ya que el oxígeno no llega al cerebro o a las partes del cuerpo que necesitan relajarse. Así lo determina la consejera de Arizona en la Comisión de Salud Fronteriza México-Estados Unidos, Emma Torres.

Sigmund Freud  (padre del Psicoanálisis) decía que de las tres causas de sufrimiento humano: los desastres de la naturaleza, el propio cuerpo o las relaciones con los otros seres humanos, esta última era la causa más frecuente e importante de los trastornos emocionales.

A lo que me lleva preguntarte cómo se desarrolla tu contexto personal, social y laboral. La psicóloga y maestra de la Universidad Iberoamericana, Sara Alboukrek,  comentó en una de sus clases que las emociones no surgen de la nada, sino que están relacionadas con nuestro modo de interpretar lo que nos sucede. Esta reacción puede dar lugar a síntomas como dolores de estómago o de cabeza, tensión muscular, enfermedades infecciosas o enfermedades respiratorias. Estudios recientes comprobaron que todos esos síntomas aparecen ante un acontecimiento estresante. No llegar a fin de mes con el salario, pagar los estudios de los chicos, ser padres – esposos- hijos y tener responsabilidades laborales, no cumplir con las expectativas de los demás y -lo peor y más triste- no cumplir con las de uno mismo. Todo esto puede llevarnos a enfermarnos… el alma.

¿Qué podes hacer?

“Cuando el corazón no llora, lloran los órganos”, Boris Cyrulnik, autora de “El amor que  nos cura”

.

En diferentes etapas de nuestra vida vamos a tener que enfrentarnos con situaciones en donde las palabras y las acciones de nosotros mismos van a ser trascendentales para generar cambios. Lo primero es recordar que somos humanos y -como tales- sufrimos y amamos, nos equivocamos y nos redimimos y por sobre todo podemos volver a empezar.

El proceso de catarsis significa la liberación de las pasiones, la expresión de los sentimientos internos más profundos, que producen una sensación de liberación plena y de pureza. Es un método de liberación, de desprendimiento emocional y es personal. Toda expresión “controlada” es terapéutica, liberadora. Y esto supone aceptar las emociones, hablar de ellas y no ocultarlas. A esto le llamamos Inteligencia emocional. Cada uno encontrará sus métodos, la catarsis podrá ser vista por muchos como una situación extrema pero en realidad solo trata de cumplir un objetivo: liberar el alma.

Todos podemos encontrar nuestro sitio de paz en diferentes lugares. Aquí les dejo unas recomendaciones, que en su mayoría -son obvias- tratan de buscar un equilibrio de cuerpo y alma. Vamos a recordarlas:

  • Buena alimentación. Se sabe que una alimentación saludable y variada ayuda a prevenir enfermedades, mantenerse en forma y retardar los efectos del envejecimiento. En la dieta está, entonces, la primera clave para vivir más.
  • Actividad física constante. No sólo para cuidar la figura. También para mantener la vitalidad, ayudar al sistema cardiorrespiratorio y contribuir al bienestar general.
  • Vida familiar y social. La OMS considera al entorno familiar un elemento esencial para la salud de todo individuo. Por lo tanto, si los afectos influyen en el estado de salud, cuidarlos es también una de las claves para vivir más.
  • Actitud positiva. Más risa, menos estrés. Parece un tema menor, pero el optimismo y el buen ánimo contribuyen con el estado de bienestar general.
  • Mente entrenada. Leer, estudiar, desafiar al intelecto, desarrollar la curiosidad. Mantener la mente activa permite conservar la memoria y la lucidez, aspectos fundamentales para quienes aspiran a la longevidad.

Fuente: Naxhielly Anaid Aguirre Silva, Reportera

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>