El santiagueño precursor de la grandeza de Olímpico de la Banda

Muchos se preguntarán como hizo Olímpico para revivir de las cenizas y volver a esas épocas de gloria y libertad basquetbolística y que ahora esté pasando por un gran momento. No es para menos: no solamente hizo una gran temporada el año pasado, disputando la final de la Conferencia Norte contra la Unión de Formosa sino que la institución organizó la fase de grupos de la Liga Sudamericana y venciendo a, nada más ni nada menos, que a Uniceub de Brasil (con Guilherme Giovanonni incluido).

La nostalgia pisa fuerte cuando se quiere recurrir al libro de los recuerdos o a las fuentes doctrinarias del club Ciclista Olímpico de la Banda: como no acordarse de aquel proyecto Alfa-Omega liderado por Yoyo Caballero, el paso de Juanqui Alonso por el club, jugadores como Rubén Alejandro Pikaluk, José Fabián Small y el legendario Miguel Cortijo. Como todo presente tiene un pasado. Es necesario explicar cómo comenzó todo esto.

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El año 2005, de la mano de Moukarzel y Oscar Ledesma Abdala, se ideó un proyecto para que Olímpico recupere los peldaños perdidos y para eso eligieron a un entrenador formador de talentos y reconocido por su pedagogía y dedicación: Carlos “Cacho” Banegas. El paso siguiente era nombrar a una persona capacitada y destacada, capaz de gestar la creación de un grupo de “soldados” que llevaran la bandera del negro bandeño a lo más alto y allí apareció la imagen un voleybolista destacado, cuya meta era ir siempre para adelante. Era reconocido en santiago no sólo por su dedicación para con los chicos, sino por su talento inclaudicable, ese era Luis Jorge Uliana.

Quien hubiera pensado que la Ciudad de Fernández hubiera dado a luz a un deportista nato, integral y que dejó un gran legado, no sólo deportivo sino cultural que trascendió su pueblo y se hizo carne en Santiago del Estero. Jorgi, como lo conocían en Fernández, fue alguien que generó un cariño inmenso, de hecho todavía es recordado gratamente. “Mi jorgi querido era incomparable, para mi un gran amigo que con el pasar de los años se convirtió en un hermano del corazón y fue una de las mejores personas que se cruzaron en mi vida”, contó emocionada Laura Ibarra.

¡Claro! no es para menos. Luis Jorge Uliana fue alguien que dejó todo por el deporteuli-1 santiagueño y sembró una semilla en todos sus alumnos, fundamentalmente en el colegio Hermano Hermas de Brujín donde se dedicó a enseñar voley. “Jorge era muy bueno, dedicado y siempre comprensible con los demás”, señaló sin tapujos Nicolás Adet Larcher quien tuvo la suerte y el honor de haber recibido las enseñanzas de alguien que pasó y forma parte de la historia grande de Olímpico de la Banda.

Es comprensible que cuando alguien se va, el duelo comienza a jugar su papel preponderante. Sin embargo, Mercedes “Mechi” Uliana recordó con tezón y mucha gallardía la figura de su hermano: “Era una persona especial. Las cosas que hacía no era de una persona de 25 años. Por ejemplo en un examen de la carrera de Educación Física el mismo le pide al profesor que lo desapruebe y le volviera a tomar”. Eso hablaba las claras de la autoexigencia, la dedicación, la pasión y el amor por el deporte.

Como todo coloso y libertador del deporte, es necesario conocer su personalidad y cómo era personalmente. “No le gustaba nada hecho así nomás y se fijaba hasta el mínimo detalle. Era muy amigo de sus amigos, muy directo y correcto al decir las cosas. No había que hacerlo enojar”, confiesa su hermana.

uli-2La palabra amistad encajaba perfectamente con el profe Uliana, quien no entendía de clases sociales, prejuicios ni mucho menos de barreras cuando tenía que hablar con el otro. A su hermana “Mechi” se le piantó un lagrimón cuando observó a toda la camada de jugadores que componen Fernández Voley (en el 2014 disputaron la A2) entrenando. Allí estaba escrito con madera el legado de Uliana en el voley santiagueño.

Entre sus colegas dejó una mirada positiva como la de Ramón Álvarez y Juan Coronel quiénes sintieron, de manera grandilocuente, su pérdida.

Sin embargo esa pérdida termina siendo una palabra irrisoria y mentirosa porque su nombre vive y existirá en los corazones de Olímpico junto con el de Daniel Gallardo. Luis Jorge Uliana está presente en el estadio Vicente Rosales, como aquella gesta épica que se logró en aquella batalla final entre Olímpico y Villa Luján de Tucumán. Allí todos los jugadores bandeños (Ricardo Miranda, Sebastián Macció, Jorge Silva, entre otros) se transformaron en la garra en persona para sacar adelante y superar, sin titubeos, al equipo tucumano que pretendía arrebatarle ese lugar de privilegio que añoraban Cacho Banegas, Jorge Uliana y toda la comisión directiva. Esa noche fue la consagración de años de lucha, sacrificio, de desamores basquetbolísticos y de muchas frustraciones que hicieron que Olímpico tocara fondo. Pero como se sabe que el deporte da revancha, aparecieron estos talentos, estos hijos de la cuna del folclore para levantar a una institución rica por su historia que estaba prácticamente arrodillada al maldito destino. 

El 7 de junio de 2005 no pasará jamás desapercibido para el hincha del negro bandeño, puesto que ese fue el punto de partida, el origen y la génesis de por qué Olímpico se encuentra en su elixir deportivo y en su máximo esplendor.

Luis Jorge Uliana y Dani Gallardo disfrutan en los corazones de cada uno de los hinchas de Olímpico su gran momento en la Liga Nacional de básquet.

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