Claudio Bravo guió a Chile hacia la final

La campeona de Sudamérica ya está en la final tras derrotar a la campeona de Europa. Chile es la primera finalista de la Copa Confederaciones tras un partido apasionante que se decidió en la tanda de penaltis y en la que Claudio Bravo, portero de Chile, se vistió de héroe para llevar a los chilenos a la final.

Los primeros 90 minutos estuvieron tremendamente igualados y, fruto de esa igualdad, no llegaría ningún gol en ese tiempo y todo se tendría que decidir en la prórroga. Un tiempo extra lento, pero con polémica por un posible penalti no revisado con el VAR y por una doble ocasión que Chille falló.

En la tanda de penaltis todo fue perfecto para Chile, pues anotó los tres penaltis. Entonces apareció la figura de Claudio Bravo, el ex portero del Barcelona, que paró los tres lanzamientos y dio el pase de su selección para una final en la que ya espera rival.

Arranque fuerte seguido de un bajón

El partido comenzaba con mucha intensidad, con los dos conjuntos buscando adelantarse rápidamente e intentando encontrarse con algún error de las zagas. Pronto vimos las dos primeras ocasiones, pero ambos porteros se mostraron muy atentos.

Primero fue Alexis, pero Rui Patricio detenía y desbarataba la aproximación del tocopillano para evitar un posible gol. Acto seguido André Silva buscaba batir a Bravo, pero el jugador del City lograba detener el disparo con las piernas.

Tras esos primeros cinco minutos el partido decreció en ocasiones, pero aumentó mucho la intensidad y el juego en el centro del campo. Ambos conjuntos eran conscientes de que debían minimizar los errores y ejecutaban esa idea a la perfección, pues no dispusieron de casi ocasiones en el primer tiempo.

Las dos selecciones jugaban de una forma bastante física y se intentaban imponer en el centro del campo, pero cada falta era devuelta y cada aproximación era cortada. Eran unos minutos de calma, sin sobresaltos para los aficionados, pero eran minutos claves para el desenlace del encuentro.

Se llegaría al descanso con el 0-0 inicial, con pocas ocasiones y un fútbol algo lento. Pero las dos selecciones trataban de minimizar cualquier factor de riesgo para que no se llevasen algún gol que fuese desequilibrante de cara a la segunda mitad.

El partido se anima y los goles se hacen de rogar

Tras los primeros 45 minutos los dos equipos se dieron cuenta de que debían dar un paso adelante y buscar más ocasiones minimizando los errores. Una tarea complicada en una semifinal de un gran torneo, sin embargo ambos equipos supieron dar ese paso.

Portugal y Chile se iban intercambiando ocasiones, pese a que era Chile la que controlaba la posesión y disponía de más ocasiones que su rival. Alexis era el más participativo de los chilenos, pero seguía sin encontrarse con el gol.

En el lado portugués era Cristiano Ronaldo el hombre encargado de tener las mejores ocasiones, pero Claudio Bravo demostró estar a la altura de la ocasión y atajaba cada disparo que los lusos hacían.

El partido entraba en los últimos diez minutos y el marcador se mantenía igual que al inicio. Un 0-0 que parecía indicar que los dos combinados esperaban una ocasión al final o directamente irse a la prórroga.

Se entraba en el descuento con los dos equipo firmando tablas y llegando a la prórroga con el 0-0 inicial. Ambos conjuntos dispusieron de buenas ocasiones, pero los porteros y algunas imprecisiones evitaron que el gol llegase en los primeros noventa minutos.

Una prórroga que nos deja polémica

La prórroga siguió un guión similar al que nos encontramos en estos partidos. Los dos equipos querían conservar el resultado para no encajar goles y, pese a encontrarnos con alguna buena llegada, el cansancio hacía mella en los jugadores.

Los cambios daban algo de aire fresco, pero las defensas estaban atentas y no concedían espacios para que los atacantes lo pudiesen aprovechar.

Parecía que la espera se hacía eterna, pero llegó la polémica para poder hacer algo más corta la espera hasta los penaltis. Un jugador chileno caía en el área en una acción que parecía penalti, pero el colegiado no señalaba nada ni acudía al VAR para comprobar la acción.

A partir de ese penalti se animó la cosa, pues Chile dispuso de una doble ocasión que, ambas veces, terminó con el balón rebotando en el palo. Una acción de mala fortuna para una selección chilena que buscaba el gol que evitase la tanda de penaltis.

Los penales, y Bravo, deciden al finalista

La espera terminaba, llegaban los penaltis y todo se decidiría desde los once metros. Ambas selecciones habían salido victoriosas en las  últimas tandas de penaltis que habían disputado, pero sólo uno de ellos podía ganar.

Era el momento de los valientes, de los porteros y de los lanzadores. Comenzaba lanzando Chile y Vidal anotaba el primero, acto seguido era Quaresma el que fallaba el penalti y el marcador quedaba inicialmente desequilibrado a favor de Chile.

Claudio Bravo comenzaba a vestirse de héroe tras detener los primeros dos penaltis, el resultado era de 2-0 y todo parecía muy favorable para Chile.

Alexis metía el tercero y toda la presión recaía en los pies de Nani y las manos de Claudio Bravo. El portero decidió que no iba a encajar goles y atajaba el tercer penalti de la tanda para meter a Chile en la final y dejar a Portugal fuera de la misma.

Los campeones de Sudamérica se meten en la final y Portugal se queda fuera de la misma tras una tanda de penaltis en la que Bravo se erigió como héroe nacional para dar el pase a la final.

 

Fuente: Vavel International Newspaper

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