Atlético, a un paso de la gloria

El conjunto decano jugará el desempate contra Huracán al ganarle a Ramón Santamarina por 4 a 1.

En las adyacencias del estadio Monumental, se sentía y palpaba una suerte de carnaval futbolero. La ansiedad, el nerviosismo y las expectativas -en este momento de definiciones- eran actores protagónicos de ésta historia, de este guión cinematográfico, que prometía buen fútbol y una alta dosis de emotividad.

Fuente: Buena Onda

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Las manos de los hinchas locales estaban totalmente rojas. Es más, la respiración de cada uno de ellos sonaba agitada y , sobre todo, angustiada. Este estado psicológico se magnificaría cuando en los primeros quince minutos apareció Román Strada con un zablazo desde lejos, al mejor estilo Chuck Norris en la serie de cowboys. El público le pedía mas volumen de juego y más contundencia en ataque al decano. Es cierto que Atlético jugó mal los primeros veinte minutos. La plantilla dirigida por el “Vasco” Juan Manuel Azconzabal se mostraba desorientada ante el avance tandilense. Hasta que Jonathan Gómez le dio un pase en profundidad a Cristian Menendez quien hizo un movimiento de cintura para doblegar a Zbrum. Éste le cometió penal. En ese momento el estadio lucía como una caldera o mejor dicho como una olla que hierve mucho. El Pulga cambió penal por gol y ponía el partido en tablas.

Durante el descanso, se produjo una especie de riña entre algunos hinchas que estaban en el sector de plateas. Quisieron emular a los gladiadores y a la película “El club de la pelea” protagonizada por Brad Pitt. Estos muchachos querían demostrar su valentía y hombría, al igual que lo hizo Leandro Díaz cuando le ganó la disputa a uno de los defensores de Santamarina en el momento del segundo gol. Esa conversión se tradujo en tranquilidad y, por supuesto, la actitud de cerrar el partido con una anotación más. El complemento significó para Atlético un envión anímico y un rejuvenicimiento tanto en defensa como en ataque. El golpe de “knockout” la dio Pablo Garnier a los ’30 del segundo tiempo al poner la pelota a un costado donde nunca pudo llegar Damián Cebreiro. Santamarina por su parte, de buen juego en  el primer tiempo, sintió el golpe psicológico y no pudo mantener la regularidad de juego y esa seguridad en el manejo de balón de tres cuartos de cancha hacia adelante. Pero lo mejor estaba por venir. El “Pulga” con su magia metió un gol de antología, “colgadito” dirían los chicos del barrio. Allí se desató la algarabía decana y la felicidad de haber logrado un triunfo que invite a soñar y estar mas cerca del ascenso.

Todavía resta una batalla para llegar al cielo y hacerse con la gloria. El dia del juicio final pasó. Atlético esta en el limbo para purificar su fútbol y enfrentar a Huracán.

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Fuente: Buena Onda

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