Atlético Tucumán y una caída estrepitosa en el Monumental

Huracán, con el debut de Ricardo Caruso Lombardi, le propinó la tercera caída consecutiva al decano, luego de ganarle 2 a 0 con goles de Luca Sosa (a los 34 segundos del primer tiempo) y de Rodrigo Mendoza (a los 37 del PT).

El primer golpe del “Globito” fue a los 34 segundos del primer tiempo, cuando en una jugada, netamente, asociativa Luca Dìaz fue el elegido del destino futbolístico para marcar el primer gol, madrugando a Cristian Lucchetti y cia. Prácticamente, Díaz emuló a Hakan Sukur (aquel delantero de la Selección de Turquía, quien marcó el gol más rápido del mundo en Corea-Japón 2002). En los manuales del fútbol, los goles tempraneros suelen generar un efecto psicótico letal para los equipos que lo padecen. En ningún momento del partido, Atlético demostró poca lucidez y eso se explica por las virtudes del rival: orden, presión y achiques en el mediocampo fueron las principales cartas que presentaron los “alumnos” de Caruso Lombardi. El contrataque y la sagacidad ofensiva fueron los mejores repertorios del equipo de Parque Patricios. Dicho partido representaba la prueba número dos para los de Azconzábal que volvieron a pisar la misma piedra. El mismo dibujo táctico le propuesto el Estudiantes de Nelson Vivas y tuvo el mismo final: una dificultad dificil de sobrepasar.

Lo que le faltó al Decano, que tuvo actitud y desenfado para buscar el partido, fue la generación de juego asociado en espacios cortos, careció de eficiencia en el mediocampo y le faltó mayor seguridad psicológica que fue distorsionada por el gol que aventajó a Huracán. Antes del epílogo del primer tiempo, Rodrigo Mendoza vulneró la defensa decana y terminó rubricando el segundo gol que encendió la alarma y las tempestades.

Sería injusto buscar un chivo expiatorio que explique, literalmente, la derrota. Sin embargo, los vendavales y los vientos fuertes del fúbol (circunstancias) quieren que Juan Manuel Azconzábal presente a los nuevos soldados (Jairo Palomino y Ezequiel Cirigliano) y se produzcan algunos cambios en defensa y ubicar a un jugador que sea capaz e idóneo para organizar el juego y así aprovechar más a Cristian Menéndez, a Luis Miguel Rodríguez y a Fernando Zampedri.

Los rivales que enfrentarán, de aquí en más, serán Newell´s y Boca Juniors. En ese caso, ¿Se producirá la redención de la identidad futbolística de Azconzábal y sus dirigidos? O simplemente se ajustarán las tuercas y únicamente hace falta recurrir a las fuentes doctrinarias del excelso “Vasco”. Esó se verá en la continuidad del fútbol grande de nuestro país. 

 

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