Atlético ganó con los dientes apretados

El decano le ganó a Chacarita por 2 a 1 en el Monumental

En el fútbol, así como en la vida cotidiana, todo cuesta y vale el doble (aclaro, no es el precio). Sin sacrificio no hay recompensa. Como dijo una vez Winston Churchill: “los objetivos se cumplen con sangre, sudor y lágrimas”. En este caso la actitud, la garra, el carácter y la voluntad aparecieron inscriptas en la piel de cada jugador decano. Tal es así que Atlético se terminó llevando el partido gracias al “frentazo” de Bruno Bianchi a los 43 minutos del segundo tiempo, dejando a los funebreros sin un punto para seguir de cerca al líder de la tabla.

En los papeles generales, el partido estuvo signado por una dinámica endiablada y con ambos equipos concentrados en desequilibrar a cada una de las defensas. Atlético Tucumán, por momentos, no se podía  asentar en el campo de juego. A pesar de eso, Pablo Garnier Franco Quiroga  reflejaban solvencia y criterio para el dominio del balón, pero lo mas destacable es la capacidad defensiva de ambos a la hora de retroceder.

Chacarita tenía en Damián “Piojo” Manso un jugador que tiró muchas asistencias. Es sabido la calidad, el oficio y la clase de futbolista que es el ex Liga de Quito y Newells Old Boys. Era como aquel cacique que tenía mucha precisión con su flecha a la hora de cazar a un animal de la selva. Sus pases eran como dagas que calaban hondo en el corazón defensivo del conjunto de Azconzábal. Por momentos  se le hacia cuesta arriba a Atlético impedir el avance tanto del “cacique” Manso como del “francotirador” Milla, quien finalizó el encuentro con lesión grave y que trajo aparejado mucha preocupación en el cuerpo técnico de Chacarita. La lesión del atacante bonaerense fue un punto de inflexión ya que, posteriormente a los 41 minutos del primer tiempo, vendría el gol de Cristian Menéndez para abrir el marcador e ir al descanso en ventaja.

El complemento fue otro capítulo. El conjunto local se mostraba inseguro, displicente e impreciso durante los primeros quince minutos. ¡Claro!  A los 22 minutos Chacarita, más por insistente y por proponer un juego constante en ataque, ligó un penal. Elías Zapata puso el partido en tablas y la impaciencia no tardó en llegar desde las gradas. En cada minuto que pasaba, los funebreros eran como desertores que se alistaban en el ejército del mal para boicotear cualquier intento de Atlético por dar vuelta el resultado. El “Deca” no experimentaba reacción alguna, estaba desangrado, sin ideas y, sobre todo, sufría por las sucesivas embestidas del equipo bonaerense. La hemorragia se detuvo cuando, en un tiro de esquina, Leandro González depositó la pelota en la cabeza de Bruno Bianchi, determinando un gol al mejor estilo “Ratón” Ayala. Chacarita tenía herida de muerte: la lesión de Cristian Milla (es casi seguro que es una rotura de ligamentos de su pierna derecha).

El “Vasco” Azconzábal, con vistas al próximo partido, deberá  inyectarle la misma dosis del remedio que permitió eliminar el virus funebrero y mejor sería si despliega todo el potencial futbolístico que cada uno de sus jugadores lo puede dar.

 Notas

Vasco Azconzábal

Leandro González

Bruno Bianchi

Aníbal Biggeri

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