A 25 años del fin del apartheid en Sudáfrica

El apartheid que había iniciado en 1948 en Sudáfrica –y Namibia, que por aquel entonces se integraba a este país- era un sistema de segregación racial y, justamente, el término “apartheid” significa “separación”.

Básicamente, este sistema de discriminación consistía en la creación de lugares separados, tanto habitacionales como de estudio o de recreo, para los diferentes grupos raciales. En el poder exclusivo de la raza blanca estaba el ejercicio del voto y la prohibición de matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros. Su propósito era conservar el poder para la minoría blanca, que en otras condiciones habría perdido su posición de privilegio.

En la década del ’80

Hacia mediados de la década de 1980, debido a la recesión económica, el crecimiento económico de Sudáfrica se había detenido. A su vez, el apartheid prohibía que millones de sudafricanos negros pudieran realmente integrarse a la economía nacional más que como mano de obra barata, privando a las empresas sudafricanas de un gran mercado interno potencial. Inclusive la expansión de la industria se veía frenada por la escasez de trabajadores calificados, en tanto el acceso a la educación especializada sólo era permitido a los sudafricanos blancos. La urgencia de mantener un aparato militar-policial represivo consumía la mano de obra de los blancos, quienes en virtud del apartheid ocupaban todos los cargos en la administración pública y las fuerzas armadas.

Por otro lado la moneda nacional se encontraba en niveles muy bajos debido a las sanciones impuestas por la ONU y algunos países. Por estas razones, el Estado sudafricano declara en 1985 el estado de emergencia que se extiende por cinco años. La necesidad de reformas era evidente.

Las reformas de Frederik de Klerk

Hacia 1989 luego de algunos choques con el expresidente Botha, Frederik de Klerk logra asumir la presidencia del país africano. Comprendiendo que el escenario de la política mundial presionaba a realizar grandes cambios políticos en Sudáfrica, De Klerk abandonó rápido sus posiciones conservadoras e inició negociaciones con otros políticos blancos para poner fin al apartheid, trabajando primero para suprimir la legislación racista que había estado en vigor durante los últimos 40 años.

En su discurso de apertura del parlamento el 2 de febrero de 1990, Frederik de Klerk anunció que empezaría un proceso de “eliminación de leyes discriminatorias” y que levantaría la prohibición contra los partidos políticos proscritos incluyendo el principal y más relevante partido de oposición negro, el Congreso Nacional Africano (más conocido como ANC, del inglés ‘‘African National Congress’’), que había sido declarado ilegal 30 años antes. De esta manera, anunció también el fin del estado de emergencia declarado por el ex presidente Botha, una moratoria de la pena de muerte y la liberación del encarcelado líder negro Nelson Mandela (el cual fue efectivamente liberado de la cárcel nueve días después, el 11 de febrero, junto con otros 120 integrantes del ANC).

El 17 de junio de 1991 el apartheid fue eliminado por el Parlamento tricameral de Sudáfrica, con una mínima oposición de 38 legisladores de extrema derecha.

Así, entre 1990 y 1991 fue desmantelado de modo organizado el sistema legal sobre el que se basaba el apartheid, derogando paulatinamente las leyes que habían dispuesto la segregación racial desde 1948 y que habían privado de derechos políticos a la población negra.

Camilo Fernando Segli

Colaborador de la Red Federal de Historia de las Relaciones Internacionales

Departamento de Historia

Instituto de Relaciones Internacionales – U.N.L.P. – 2016

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